Viene un sentimiento que sabe a amor.

Ella me decía Emilio junto a mi primer nombre, yo reaccione llamándola Juana y continuando con su segundo nombre, por qué no le gustaba su primer nombre. De hecho, cuando quería molestarla un poco usaba su verdadero primer nombre, pero creo era finalmente, más diversión al juego.

Hoy fue un día pesado, pero no por el esfuerzo físico. Hoy he pensado bastante en ella, eso es un peso, por eso mismo pienso que cargo con una locura, seguir prolongando el peso de no poder satisfacer el deseo de verle y compartir como tiempo atrás.

Antes de seguir quiero dejar en claro, ella es grandiosa una mujer admirable y que no escribo por un sentido de simple desahogo y un sentimiento de despecho. Ella es quién tiene los huevos de decidir y tomar la opción correcta desde lo razonable en el contexto. En contraste, yo fuí débil. La mujer debe medir muy bien a la persona con quién se involucra, es casi como se espera del sentido común.

De cualquier manera, la conclusión siempre es la misma, ella es una mujer admirable. Ya antes me he sentido así, compartiendo espacios y momentos con una mujer, con quién viajo a otro lugar en esta misma vida, no quiero decir que tenga una mala vida, que mis días sean un desasosiego, para nada. Solo trato de explicar el nivel de compenetración de esos momentos, ese tipo de situaciones similares a los drama románticos de las historias de fantasía, esas fantasías que llegué a imaginar con ella. Pero no es un sentimiento nuevo, es algo que ya antes he experimentado, en varias ocasiones, pero no tantas como para necesitar más de una mano, si quisiera enumararlas. Pensaba que si volviera a suceder algo como esto no dolería, pero ahora ese dolor lo entiendo mejor, me duele no poder disfrutar de los momentos, de su compañía, y de todas aquellas cosas que estimulaban mi alma. El dolor es solo un síndrome de abstinencia a la droga que no puedo volver a consumir. El alma y el corazón, son un rompecabezas que no encaja al faltar ese toque en que se convirtió ella.

Si, ella es hermosa, inteligente, graciosa, sexy, una persona muy calida y llena de un espíritu fuerte y salvaje.  Cómo no enamorarse de una mujer así, y no se trata de describirla como una mujer perfecta, conocí algunos de sus defectos, des afortunadamente fue muy corto como para entenderlos a fondo, sin duda me hubiese gustado tener el tiempo necesario para comprenderla mejor.

Te enamoras de la personalidad cultivada, es inevitable cuando su ser se combina en perfecta sincronía con sus ademanes, expresiones, con todos esos detalles característicos de una persona, toda esa amalgama de comportamiento. Cuando al verla tu rostro sonríe involuntariamente sabes que has perdido toda voluntad, que estás a Merced de sus intenciones y que es placentero ir a ella. Es ahí cuando una persona puede convertirse es tu droga personal, y no solo l persona en si, la droga son los esos momentos compartidos, cuando fluye cuando pareciera que la vida conspira y sede a la caprichosa ley de la atracción de nuestros intensos deseos.

No entraré en detalles, pero debo decir que decidí dejarme llevar por esa adicción en que se convirtió el compartir tiempo con ella, el disfrute que era estar inmerso en cualquier lugar con ella, que cada uno de mis sentidos fuesen estimulados con su presencia. Cuánto disfrutaba de toda ella, y cuánto más la extrañaré... Pero bien dicen, más vale haberle conocido así fuese por poco tiempo, así costará desconectar, que perderse de tan exclusivo sentimiento.

Ha pasado ya buen tiempo, aunque aún piense en ella y que tenga la posibilidad de verla o comunicarme sin que eso me represente un verdadero esfuerzo, no debo y tal vez ya no lo quiero. Es cierto que algo se rompe y no Hay manera de que vuelva a ser.

Lo verdaderamente inquietante ha sido la repetición de un sentimiento algo obsesivo, y es inquietante por ese hecho de reconocerlo, debería ser diferente trás experimentarlo antes, debería saber controlarlo y que no desbordara mi mente con recuerdos y sensaciones, es por esto que aclaraba la posibilidad de alguna patología psicológica. Aunque tan vez solo sea un simple falta de disciplina, de voluntad por lo que debería y quiero estar haciendo, mi verdadera lucha interna. Sin embargo creo que es todo lo que me queda por decir de ella, los grandiosos momentos y detalles que nos obsequiamos y que no siguieron siendo, ls razones las sé y tal vez no, pero sucedió y quisiera volver a disfrutarlo, todo!.. No pueden imaginar cuántas cosas quedaron en mis recuerdos, pero puedo asegurar que no las escribo por el apreció que tengo por ella, ese sentimiento de intimidad por tanto sucedido, me lo reservo como tesoro. No me queda más que intentar ocultar las memorias pues no sirve revivirlas y revivirlas en mi mente, pues ni en sueños reemplazare la satisfacción de vivirlas otra vez. Me queda en claro lo que ella desea, y respeto su postura tanto como he logrado respetar mis necesidades de auto valoración. Fue hermoso mientras duró Juana V...

En qué momento se decide que una historia se termina?. Se que las cosas se transforman, pero el romanticismo dice que ni la muerte termina una historia.
Hoy leí un texto en internet, y sumado a que en los últimos días pensé tanto en ella, escribí muchos estados añadidos a ese texto, sin embargo, solo ella se supone podría verlos. Y al final quise escribir como muchas veces me refería a ella en tantas conversaciones " mi señora sumercé V".
"A veces al despertar, a veces entre sueños mientras el tiempo pasa y disuelve los pensamientos. Y sin embargo, hay fragmentos de memorias que no se borran con el viento. Una marca de chicle, una tasa de cafe, las cáscaras de una fruta o el roce de tu mano y la caricia en tu mejilla. El mordisco tras un beso, como un juego pasional, y se ligan otros gestos, que entre sueños me consumen fantasías y recuerdos de fundirme con tu cuerpo. 
Tus palabras, tu mirar, tus sonrisas o carcajadas y hasta tu enojo es un fragmento como de un rompecabezas incompleto. Esas piezas se entre mezclan, son recuerdos la azar y como los aromas también se dispersan. Tu perfume el que adoraba al acercarme a tu mejilla o el de tu ropa que impregnaba el lugar.

Hace tanto tiempo no experimentaba estos sentimientos, lo grandiosos y peligrosos, pues son tan improbables con el paso del tiempo, que si alguien los despierta, fácil se vuelve un vicio y cuan difícil si te vuelves adicto.

Hay cierta melodía, que le hace algo a mi alma y siento el deseo de verle, escuchar su voz, el aroma de su casa, de su ropa de su presencia, escuchar sus risas y carcajadas, conversar con ella... Y volver a abrazarle otra vez.