Viene un sentimiento que sabe a amor.
Ella me decía Emilio junto a mi primer nombre, yo reaccione llamándola Juana y continuando con su segundo nombre, por qué no le gustaba su primer nombre. De hecho, cuando quería molestarla un poco usaba su verdadero primer nombre, pero creo era finalmente, más diversión al juego. Hoy fue un día pesado, pero no por el esfuerzo físico. Hoy he pensado bastante en ella, eso es un peso, por eso mismo pienso que cargo con una locura, seguir prolongando el peso de no poder satisfacer el deseo de verle y compartir como tiempo atrás. Antes de seguir quiero dejar en claro, ella es grandiosa una mujer admirable y que no escribo por un sentido de simple desahogo y un sentimiento de despecho. Ella es quién tiene los huevos de decidir y tomar la opción correcta desde lo razonable en el contexto. En contraste, yo fuí débil. La mujer debe medir muy bien a la persona con quién se involucra, es casi como se espera del sentido común. De cualquier manera, la conclusión siempre es la misma, ella es una muj...